LA FALSA PROHIBICIÓN AL DONAR SANGRE, LA REGLA DE LOS CINCO SEGUNDOS Y OTROS MITOS QUE NOS SEGUIMOS CREYENDO

LA FALSA PROHIBICIÓN AL DONAR SANGRE, LA REGLA DE LOS CINCO SEGUNDOS Y OTROS MITOS QUE NOS SEGUIMOS CREYENDO

Nuestra vida está llena de información, enseñanzas o significados que se han transmitido de generación en generación sin comprobar la debida veracidad, la fuerza de la repetición las ha convertido en mitos, es decir historias que alteran las verdades o en su defecto les dan más valor del que poseen.

algunos de los mitos que aún persisten:

DONAR SANGRE CON TATUAJES

¿Puedo donar sangre si tengo un tatuaje? Muchas personas creen que no se puede donar sangre si se han coloreado la piel, para ello se les sugiere ingresar a la página web de la Cruz Roja Española la cual aclara todas las dudas con respecto al tema. La institución explica que si se puede donar sangre con tatuaje, con la restricción por cuatros meses a aquellos que se lo hayan realizado recientemente para descartar haber contraído enfermedades como la hepatitis. Transcurrido el lapso no existe ningún impedimento.

Mitos que aún persisten

“¡Tómate el zumo rápido, que se le van a ir las vitaminas!”

Muchas son las personas que optan por desayunar un zumo de naranja cada mañana debido a su aporte energético. Además de vitamina C, esta fruta también ofrece una serie de vitaminas importantes tanto para la piel como para los huesos y el tejido conectivo. Debido a ello, muchos son los hogares en los que se ha podido escuchar una de las frases más típicas del desayuno: “¡Tómate el zumo rápido, que se le van a ir las vitaminas!”.

Mitos que aún persisten

Por esa misma razón, en la mayoría de hogares españoles hemos podido escuchar la clásica frase de que las vitaminas vuelan si no te tomas el zumo recién exprimido. Un mito que tampoco es del todo cierto. En realidad, la vitamina tarda mucho más de lo que se cree en desaparecer del zumo. Según un estudio desarrollado por la doctora Patricia Murphy en la revista Journal of The American Dietetic Association, a pesar de que la vitamina C se oxide con rapidez, la sustancia que se genera sigue teniendo las mismas propiedades de la vitamina C.

“Si tienes un 0 es que no hay nadie que se llame como tú”

En 2019, el Documento Nacional de Identidad cumple 75 años. Desde que se emitiera su primera versión, allá por 1944, esta pequeña tarjeta plástica de policarbonato ha cambiado de manera considerable para ofrecerle al usuario una mayor privacidad y la posibilidad de llevar a cabo un mayor número de gestiones gracias a Internet.

Entre ellos destaca el dígito de control OCR-B (Optical Character Recognition). Una serie de números, que aparecen en la parte posterior del DNI, que tiene como objetivo ayudar a las máquinas a reconocer a cada individuo. No obstante, existe una leyenda popular que asegura que el último dígito de la segunda línea del código que aparece en la parte posterior del documento indica el número de personas que tienen el mismo nombre y apellidos que el portador del DNI.

Un mito que es falso. Mientras que en la primera línea de este código podemos encontrar datos referentes al tipo de documento, en la segunda se incluye información relativa al usuario. En esta segunda fila de cifras, la máquina incluye la fecha de nacimiento del usuario en formato AA/MM/DD (Año, mes, día), un dígito de control (relacionado con la fecha de nacimiento), el sexo del titular, la fecha de caducidad del DNI.

A continuación le sigue un nuevo dígito de control, la nacionalidad del titular, caracteres de relleno y otro digito de control relacionado con siete cifras previas. Por lo tanto, ese número no determina las personas que se llaman como tú, sino que se trata de un digito de control que requieren las máquinas verificar la autenticidad de tu documento de identidad.

La regla de los cinco segundos

Otro de los mitos más extendidos a nivel gastronómico es el referente al tiempo que puede pasar un alimento en el suelo antes de que acabe completamente infectado. A día de hoy, la teoría más extendida es la ‘regla de los cinco segundos’. Esta regla, muy popular en algunos países, determina que la comida que cae al suelo está a salvo de las bacterias durante los primeros cinco minutos.

A pesar de que hay que tener en cuenta varios factores, existen un gran número de estudios que determinan que la regla de los cinco segundos no es cierta. El último de ellos, desarrollado por los investigadores de la Universidad de Rutgers y  publicado por la revista Applied and Environmental Microbiology, determina que la regla de los cinco segundos no hace inocuos a los alimentos.

Después de realizar más de 2.500 mediciones en 128 escenarios distintos, los investigadores aseguran que (aunque sea en un porcentaje muy bajo) la transferencia de bacterias se produce de forma rápida en un buen número de casos.

Por lo tanto, esos cinco primeros segundos no son milagrosos. A pesar de que no significa que vayas a caer enfermo, el producto que te vayas a comer contará con un número considerable de bacterias.

“Tan solo usamos un 10% de nuestro cerebro”

Una teoría muy extendida determina que apenas usamos un 10% de nuestro cerebro. De hecho, algunas películas como ‘Lucy’ ahondan en la misma y muestran las consecuencias que podría tener un cerebro que fuera exprimido al límite. Una teoría que determina que estamos desaprovechando nuestro cerebro y que podríamos ser mucho más inteligentes, exitosos o creativos si pudiéramos aprovechar ese 90% que desperdiciamos. Sin embargo, no es así.

¿Cuál es el origen de esta afirmación? No tiene uno en concreto. A comienzos del siglo XX, el profesor de Harvard William James defendía, en su libro ‘Las energías de los hombres’ que tan solo usamos una pequeña parte de nuestros recursos mentales y físicos. Varios años más tarde, Dale Carnegie recogía en su libro ‘Cómo ganar amigos e influir sobre las personas’ que apenas el 10% de nuestras neuronas están “encendidas” en determinados momentos. En base a estos y otros estudios, muchas han sido las personas que han hilado conceptos para llegar a la conclusión de que tan solo utilizamos un 10% de nuestro cerebro.

Otro posible origen del mito es que nueve de cada diez células en el cerebro son gliales. Células de apoyo que proveen asistencia tanto física como nutricional al 10% de células restantes, encargadas de “pensar”. En base a ello, muchas han sido las personas que han asegurado a lo largo de la historia que podríamos utilizar las células gliales para aumentar nuestra capacidad neuronal.

 

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